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Ejemplo e inspiración
Joven con Síndrome de Down revoluciona el teatro convencional
Locales|22May. PorDanielSpinelli.
Natalia Lambach, nació en Montevideo, es actriz y obtuvo un premio “Florencio” por su actuación en la obra infantil, “Arlequín, conferencia de brujas”. Si bien ella abraza esta profesión con pasión, cuenta que descubrió el gusto por la fotografía y la comunicación.
Además es Educadora Preescolar y se desempeña como administrativa en una ofciina del Estado.
Su mayor reconocimiento lo alcanzó con “Estigma”, una obra autobiográfica escrita por su madre, sobre las alegrías y los problemas de ser una joven con Síndrome de Down.
Descubrió su gusto por el teatro desde niña y primeros pasos en la actuación fueron a los 10 años.
Lambach actuará en Salto el próximo sábado 4 de junio, cuando la Asociación Down presente la obra “Castigo del Cielo” en el Teatro Larrañaga.
SU AMOR POR LA ACTUACIÓN
Según cuenta Natalia en una entrevista realizada por el MIDES, no siempre tuvo “las puertas abiertas”. Su pasión por el teatro es tan grande que sus padres hicieron todos los esfuerzos posibles para que pudiera profundizar en este arte.
Buscó suerte en distintas escuelas de teatro de Montevideo, pero la rechazaron por ser una joven con discapacidad. De hecho, la familia tuvo que luchar en múltiples ocasiones contra las medidas arbitrarias de instituciones y docentes.
El caso más complejo lo vivió cuando le permitieron realizar el curso para adolescentes de una afamada academia capitalina de teatro, pero una vez finalizada esta etapa le negaron el ingreso a la carrera de adultos, manifestando que no estaba preparada para continuar.
Esto, sumado a las injusticias que vivió toda su vida, inspiraron a su madre a escribir la obra “Estigma”, una obra dramática donde Natalia cuenta su historia de vida.
Es una denuncia sobre las situaciones de discriminación que padeció, en la que el humor se hace presente como medio de crítica a una sociedad hostil y un tirón de orejas a médicos y docentes que no pueden romper con sus estereotipos académicos.
Según cuenta Natalia en una entrevista realizada por el MIDES, no siempre tuvo “las puertas abiertas”. Su pasión por el teatro es tan grande que sus padres hicieron todos los esfuerzos posibles para que pudiera profundizar en este arte.
Buscó suerte en distintas escuelas de teatro de Montevideo, pero la rechazaron por ser una joven con discapacidad. De hecho, la familia tuvo que luchar en múltiples ocasiones contra las medidas arbitrarias de instituciones y docentes.
El caso más complejo lo vivió cuando le permitieron realizar el curso para adolescentes de una afamada academia capitalina de teatro, pero una vez finalizada esta etapa le negaron el ingreso a la carrera de adultos, manifestando que no estaba preparada para continuar.
Esto, sumado a las injusticias que vivió toda su vida, inspiraron a su madre a escribir la obra “Estigma”, una obra dramática donde Natalia cuenta su historia de vida.
Es una denuncia sobre las situaciones de discriminación que padeció, en la que el humor se hace presente como medio de crítica a una sociedad hostil y un tirón de orejas a médicos y docentes que no pueden romper con sus estereotipos académicos.
UN EJEMPLO INSPIRADOR
Silvia, su Mamá, explica que su hija tiene “una gran memoria”. El método que utiliza consiste en leer el texto completo, luego las escenas donde le toca aparecer para pasar a memorizar los parlamentos. Ensaya en su casa una y otra vez.
Arriba del escenario, Natalia se transforma. Siente al personaje de una manera profunda. “Es un cambio de rol”, manifiesta. Como la vez que actuó en el Teatro El Galpón. Su personaje era una pastora. Recuerda: “estaba linda de vestuario y maquillaje”.
Pero cuando baja del escenario, dice que vuelve a ser ella misma. Natalia no deja de ser una clara inspiración para sus pares y sobre todo para quienes aún con la demostración de superación y avances, siguen poniendo trabas en la inclusión de la discapacidad.
Silvia, su Mamá, explica que su hija tiene “una gran memoria”. El método que utiliza consiste en leer el texto completo, luego las escenas donde le toca aparecer para pasar a memorizar los parlamentos. Ensaya en su casa una y otra vez.
Arriba del escenario, Natalia se transforma. Siente al personaje de una manera profunda. “Es un cambio de rol”, manifiesta. Como la vez que actuó en el Teatro El Galpón. Su personaje era una pastora. Recuerda: “estaba linda de vestuario y maquillaje”.
Pero cuando baja del escenario, dice que vuelve a ser ella misma. Natalia no deja de ser una clara inspiración para sus pares y sobre todo para quienes aún con la demostración de superación y avances, siguen poniendo trabas en la inclusión de la discapacidad.
CASTIGO DEL CIELO EN SALTO
Una oportunidad de ver a Natalia Lambach actuando, será el próximo sábado 4 de junio, cuando la Asociación Down de Salto, presente en el Teatro Larrañaga la obra “Castigo del Cielo”.
Se trata de una obra dirigida por el salteño, Fabricio Galbarini, que deja un mensaje sustancial sobre la inclusión social y la tolerancia hacia la diversidad.
Las entradas están a la venta a 250 pesos en; Himalaya 24 horas, Centro Comercial e Industrial de Salto, Colegio Los Robles, Óptica Lorenzo, Joyería La Greca (centro y Salto Shopping) y Mercería Lentejuelas.
Una oportunidad de ver a Natalia Lambach actuando, será el próximo sábado 4 de junio, cuando la Asociación Down de Salto, presente en el Teatro Larrañaga la obra “Castigo del Cielo”.
Se trata de una obra dirigida por el salteño, Fabricio Galbarini, que deja un mensaje sustancial sobre la inclusión social y la tolerancia hacia la diversidad.
Las entradas están a la venta a 250 pesos en; Himalaya 24 horas, Centro Comercial e Industrial de Salto, Colegio Los Robles, Óptica Lorenzo, Joyería La Greca (centro y Salto Shopping) y Mercería Lentejuelas.


Es un excelente articulo. Ojalá llegara a todos los uruguayos para hacer que abran sus cerebros para entender que la diferencia es un valor que nos enriquece a todos.En otros países ya hay personas con síndrome de Down que estudian en la universidad, trabajan y hacen su aporte a la sociedad. En Uruguay eso está muy lejos de lograrse. Las barreras mentales son las que limitan a las personas diferentes y esas barreras son la ignorancia y los prejuicios, las ideas sobre la discapacidad que existen como representaciones sin base real en el imaginario colectivo. Einstein decía que es más difícil romper un prejuicio que un átomo.
ResponderEliminarSe necesitan políticas de estado para que las personas con discapacidad puedan realizarse como personas y ser útiles a los demás. Hay que luchar para crear conciencia en los gobernantes, para que escuchen a este colectivo porque, como dice Galeano:
"Siempre pensé que los no escuchados eran los que tenían algo importante que decir."